Nunca me he emborrachado...y me siento orgullosa de eso aunque a veces quisiera hacerlo sólo para saber qué se siente, para saber qué soy capaz de hacer y decir mientras estoy borracha. Y si no lo he hecho creo es por el miedo a sentirme miserable al día siguiente. En realidad me siento muy dichosa de haber crecido en un ambiente libre de alcohol, cigarrillo o cualquier otra de estas caricias artificiales que usa el ser humano para sentirse mejor....para sentirse mejor por ejemplo cuando las caricias reales le faltan...Odio el olor a alcohol, es como si estuviera oliendo un hospital, sin embargo, me llaman mucho la atención todas esas bebidas que llaman "para mujeres" por ser dulces y coloridas. Sé que si las probara me encantarían por lo dulce y me conozco, me vuelo adicta a lo que me gusta especialmente si se trata del paladar. Así que he sido muy fuerte y sólo he tomado margaritas y en mi casa.
Pero en realidad no quiero hablar aquí de alcohol sino de esa pastilla naranja que ven ahí. Yo, la que nunca he creído ni usado medicamentos, que odia el cigarrillo y se jacta de que el alcohol no se da el lujo de viajar por mis venas estoy adicta a ella. Es una píldora para dormir, una píldora para entrar en el mundo que más me gusta, el de los sueños....Bueno, adicta como tal estuve durante todo el verano, pero gracias a un amigo pude detener su consumo. Pero anoche, anoche no pude resistirme frente a ella. La saqué del frasco, la puse encima del escritorio entre la computadora y yo y la dejé ahí por varias horas. La miraba, la tocaba, le hablaba y en un momento la volví al frasco...pero sólo por un momento porque volví a retirarla y ahí estaba nuevamente encima del escritorio...tentándome. Tengo que reconocer que últimamente no las había necesitado. El cansancio del día me llevaba directo al sueño sin necesidad de ayuda. De hecho anoche no la necesitaba pero aun así la tomé. Le fallé a mi amigo, fallé a una promesa....Pero anoche lo más importante era yo...sentirme como me siento cuando la tomo. Todo comienza con un cansancio extremo pero rico...poco a poco el cuerpo parece ceder ante una fuerza demasiado superior como para resistirse (algo así como la persona que deseas con toda alma te besa, te acaricia y ya no puedes hacer más que rendirte). Después, de pronto vas sintiéndote mareada, no puedes coordinar bien lo que haces...tus moviemientos son torpes. Ahí es cuando debes irte a la cama...pero anoche no lo hice...me quedé sentada frente a la computadora...luché contra los efectos de esa píldorita y me quedé sentada...sintiendo cada efecto de ella dentro de mí. Fui pasando de etapa en etapa totalmente conciente...Mis ojos querían cerrarse...mis labios sonreían de vez en cuando sin ni siquiera saber porqué...los mareos...la sensación de estar volando...de poder tocar el cielo con sólo estirar un poco mi mano...hipnotizada........recuerdo entonces ir a la cama y todo lo que soñé mientras la pildorita corría traviesa por todo mi cuerpo y jugaba ajedrez con mi cerebro....
No fui fuerte, cedí, me dejé vencer por algo tan pequeño...dejé que sensaciones falsas acariciaran mi cuerpo, maquillaran la realidad en mi cerebro...todo para salir de aquí...para salir de la vida real y entrar en la otra...en esa que es sólo mía...
¿Adicta a un píldora naranja? No, nunca más...ahora mismo ellas están viajando por el sistema de alcantarillas de la ciudad....nunca más... te lo prometí amigo...nunca más.

No comments:
Post a Comment