
Hacía mucho tiempo que no pintaba mis uñas de los pies de un color intenso. Nunca he tenido lo que se dice unas manos hermosas porque las uñas no me crecen largas así que siempre me he concentrado en los pies. Tengo frascos y frascos de supuestamente colores diferentes de esmalte que cuando quiero elegir parecen todos el mismo...todos van desde lo más suave hasta lo más oscuro de los colores rosa y marrón y lo que hay entre ellos como el burgundy. Por ahí tengo un rojo pero creo que lo he usado una sola vez, el día que lo compré. Creo que es demasiado intenso. Cuando lo usé sentí que ahí en mis pies la gente podía ver toda la pasión que a veces llevo por dentro y me quema la sangre. Sentí que mostraba demasiado de mí y nunca lo he vuelto a usar. Y este verano, terriblemente caluroso, sólo usé uno, muy claro, casi transparente, casi invisible. Pero hoy decidí que era tiempo de volver al color. "Amorous Amethyst Creme"...así se llama el de hoy. Un delicioso y cremoso rosado. Podría decir que es hasta sexy sin rallar jamás en lo vulgar del fuschia (color que creo odiar más que el rojo). Me tomé mi tiempo para mimar mis pies. Los acaricié con los ojos cerrados como si en vez de querer sentir mis manos quisiera sentir otras. En esos momentos hubiera dado lo que sea porque al abrir mis ojos él estuviera ahí, con el esmalte listo para acariciar la superficie de mis uñas limpias.
Hoy quedaron perfectas mis uñas de los pies...ni una gota se atrevió a salir de la uña, perfectas, sexy. Es increíble como tan trivial y pequeño acto me ha hecho sentir tan bien. Miro mis pies y me gustan. Quisiera poder tener la flexibilidad necesaria para poder besarlos, para como cuando era niña poder meterlos en mi boca y de vez en cuando hacer salir sangre de la uña del "dedo gordo". ¡Cuánto me gustaba el sabor indescriptible de esa sangre! Mientras mi madre me gritaba con terror que sacara mi pie de la boca yo sólo sonreía llena de una satisfacción animal. Creo que este ha sido el único dolor en mi cuerpo que no ha sido dolor, el único rojo que me ha gustado en mis pies...y cuánto lamento no poder morder mis pies como antes. Otra de las penas de crecer...el haber alejado mi boca de mis pies.

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